Llamadas a diario, mensajes intimidatorios, tonos agresivos… Si una empresa de recobro está presionándote para cobrar una deuda, hay cosas que puedes hacer. Pero primero conviene entender qué está permitido y qué no.
¿Es legal que te llamen todos los días?
Que te contacten para reclamar una deuda puede ser legítimo. Lo que no lo es es usar la presión como estrategia. Reclamar es una cosa; hostigar es otra.
Una empresa de recobro puede identificarse, explicarte el concepto y el importe de la deuda, y proponerte un acuerdo de pago. Lo que nunca pueden hacer es:
- Amenazarte con cárcel o embargos inmediatos por teléfono
- Humillarte o tratarte como si hubieras cometido un delito
- Contactar con familiares, vecinos o compañeros revelando tu deuda
- Hacerse pasar por un juzgado o autoridad oficial
- Reclamarte importes inflados sin explicarte de dónde salen
¿Qué puedes hacer si las llamadas no paran?
Lo primero: pide que todo sea por escrito. Una frase simple te protege y baja la presión: “Prefiero gestionar este asunto por escrito. Envíen la información completa por email o carta.” Así evitas decisiones tomadas por agotamiento.
Lo segundo: documenta todo. Apunta día, hora y número de cada llamada. Guarda mensajes. Si luego necesitas reclamar, tener un registro es fundamental.
Y lo tercero: pide siempre los datos básicos — quién llama, a nombre de quién, cuál es el origen de la deuda y el importe desglosado. Si no pueden explicártelo con claridad, no tomes ninguna decisión.
¿Y si la deuda tiene intereses abusivos?
Muchas veces detrás de estas llamadas hay contratos de microcréditos, tarjetas revolving o préstamos con intereses que pueden ser declarados nulos. En ese caso no solo puedes parar las llamadas — puedes reclamar y recuperar lo pagado de más.
¿Te están presionando para cobrar una deuda?
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